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sábado, 4 de marzo de 2017

De misionero a ateo - los pirahã: la tribu que es feliz sin Dios

Este discurso, levemente modificado para su publicación, fue pronunciado por Daniel Everett durante la 32da convención anual de la fundación para ser liberado de la religión (Freedom From Religion Foundation), el 7 de noviembre de 2009, en Seattle. Mientras trabajaba con la tribu amazónica de los pirahã, Everett pasó de ser misionero a ser ateo.


Es un placer estar aquí. Dentro de poco despegaré — como ya ha dicho Dan — hacia Londres, para hablar sobre la evolución del lenguaje en la Royal Institution de Gran Bretaña. Pero este discurso no es sobre de la evolución del lenguaje; sino sobre la evolución de mis creencias al entrar en contacto con el pueblo pirahã.

Mi lazo con Seattle y la religión es ambivalente. En el verano de 1968 yo estaba afuera de un concierto de Jimi Hendrix — sabéis que Jimi Hendrix es de Seattle — en San Diego, vendiendo LSD, con la esperanza de obtener suficiente dinero para entrar...y entonces conocí a esta chica, muy linda, y comenzamos a hablar, y resultó ser que ella era hija de misioneros. Así comenzó mi largo viaje en el que me inicié dentro de la iglesia y la fe cristiana, que terminé abandonando muchos años después. Y esto es lo que ha tenido el más grande impacto en mi vida.

Muchos no saben que Billy Graham escribió una tesis de licenciatura sobre la expiación por sangre en las diversas culturas alrededor del mundo cuando era un estudiante de Wheaton College. De él nació la idea que más tarde fue conocida como "analogías redentoras", que es la idea de que Dios ha preparado a todas las culturas de la Tierra para que reciban el mensaje de Su hijo y de la necesidad de salvación. Y éste es un mensaje muy potente. En unos momentos os diré que no es verídico, pero claro, vosotros probablemente ya sabéis que voy a decir eso, pues, ¡de lo contrario, no estaría aquí! Pero es un mensaje muy potente.


Años más tarde, a principios de los setentas, Reader's Digest publicó y promovió un libro llamado "El niño de paz" (Peace Child). Fue escrito en Nueva Guinea por un misionero, Don Richardson, en colaboración con la unión misional Regions Beyond. En este lugar él descubrió que, al relatar las historias de la Biblia a los nativos, éstos se reían. Ellos veían a Judas como un héroe, pues pensaban — según lo que Richardson contaba de la cultura del lugar — que era grandioso ser astuto y embustero, engañar a la gente y hacer lo contrario a lo que ésta esperaba.

Esto confundió mucho a Richardson. ¿Cómo podía él predicar el mensaje del Evangelio a un pueblo que consideraba a Judas como el héroe de la historia? Fue entonces cuando cayó en la cuenta de las guerras que libraban con las tribus vecinas, y de que la manera de poner fin a éstas era dando un bebé propio a la otra tribu, al cual llamaban "niño de paz". (Todo lo que estoy diciendo lo estoy basando en la descripción de Richardson, sea correcta o incorrecta. Con frecuencia, al estudiar la literatura antropológica de manera más cuidadosa, termino hallando que estas descripciones no son tan acertadas. Pero olvidemos eso y supongamos, por ahora, que todo es exactamente como lo cuenta Richardson). Mientras el niño de paz viviera, no habría guerra entre las tribus.

Richardson tuvo entonces una idea, "¡pero claro, Jesús es el niño de paz de Dios!", y dijo a los nativos que Jesús era el niño de paz de Dios, y que Judas lo mató; de modo que a los nativos ya no les agradó más Judas, y comenzaron a convertirse al cristianismo en grandes números. Más tarde hablaré un poco de la ética de los misioneros al relatar historias, pero os puedo decir que él relacionó esto con el Evangelio según Juan, capítulo 1, versículos 1-14.

Para aquéllos de vosotros que nunca hayáis leído el Evangelio según Juan, permitidme repasarlo. Es divertido estudiarlo, en especial en griego. Juan, como sabéis, era pescador, y su vocabulario en griego era pobre, ya que no era su lengua materna; pero él comienza diciendo «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.» — o un dios, dependiendo de cómo se traduzca — Las dos traducciones son posibles y completamente irrelevantes. Pero la palabra que fue traducida como 'Verbo' es el término griego 'logos' (λόγος) — del cual se derivan términos como antropología — y que significa 'la realidad última', y proviene directamente de Platón.

Platón era en realidad un fascista religioso, si leéis con cuidado lo que escribió. Platón decía que todo lo que vemos es, de hecho, sólo una sombra de la realidad última que yace tras todo ello. Así que cuando Juan comenzó su historia en el primer capítulo, diciéndole a la gente que el logos era Dios, a los griegos les resultó fácil creerlo; pero no en el sentido cristiano, en el sentido que ésta es la realidad última. Pero entonces Juan continúa en el versículo 14, afirmando que el logos «fue hecho carne, y habitó entre nosotros». Para los griegos esta idea era muy difícil de entender, ya no se diga aceptar, pero fue la manera en la que el cristianismo se introdujo en la cultura griega; y fue usada por Don Richardson, Billy Graham y otros como un ejemplo de analogía redentora. Para ellos, la cultura griega fue preparada por Platón para aceptar el mensaje del Evangelio.

Ahora bien, ¿cuál es el problema con este cuadro pintado por Graham y Richardson? Bueno, quisiera hablaros en base a mi propia experiencia y a mis vivencias siendo misionero. Tengo un doctorado en lingüística. Escribo principalmente acerca de la intersección entre la lengua y la cultura, cosa que no tiene nada que ver con Dios; pero cuando fui a Brasil en 1977, el único título que tenía era un grado en "Biblia y misiones extranjeras" del Instituto Bíblico Moody, en Chicago.

Fui a Brasil creyendo firmemente que el país se había endurecido contra el Evangelio, que nadie estaba interesado en él, y que había que llevarlo a lugares a los que nunca había llegado. Hice mucho énfasis en esto — llevar la Palabra a gente que nunca antes hubiese oído de ella, y que pudiese necesitarla y desearla — Tenía la impresión de que, allá donde llegase, habría un grupo de gente a la orilla del río, encantada en recibirme y escuchar este maravilloso mensaje que tenía para ellos.

Sin embargo, lo primero que noté cuando llegué con los pirahã fue que no había investigado lo suficiente sobre ellos, como cualquier antropólogo habría hecho. Siendo misionero, sentí que ésta era una nueva historia entre Dios y yo. ¿Por qué necesitaba yo investigar sobre esta gente? Ellos eran — y son — monolingües; uno de los únicos grupos conocidos en el mundo que son completamente monolingües. Recuerdo bajar del pequeño avión misional marca Cessna e intentar hablar con los pirahã, sólo para que me increparan algo así como "Xaói xáo hi ahoáisahaxai. Xapaitíiso abaxáígio hi ahoaáti", que significa "No me hables con la cabeza torcida. Háblame con la cabeza recta.". En dicha frase, la lengua pirahã es 'Xapaitíiso' (cabeza recta), mientras que nuestra lengua, o cualquier lengua extranjera, es 'Xapagáiso' (cabeza torcida).

Ellos no se autodenominan 'pirahã', ése es un término brasileño, y nadie sabe qué significa en realidad. Se autodenominan 'hiatíihi' (los rectos), y los demás somos 'xaói' (torcidos). Son etnocéntricos, nunca dije que fuesen totalmente virtuosos. Mucha gente piensa que estoy diciendo que son absolutamente perfectos. Esto es algo que ni los pirahã dirían de ellos mismos, y ciertamente yo tampoco lo diría. Tienen sus propios problemas, pero Dios no es uno de ellos.

De manera que lo primero que tuve que hacer fue estudiar la lengua de los pirahã. No se puede estudiar la lengua de ningún grupo a menos que primero se entienda su cultura y la manera en la que la lengua se deriva de sus valores, creencias y las cosas que para ellos tienen más significado. Empecé a leer un poco sobre ellos, pues sabía que había misioneros protestantes que me habían precedido, y habían comenzado a trabajar con ellos en 1959.

El primer equipo, con traductores de la Biblia pertenecientes a la alianza Wycliffe, que era la misión de la que yo formaba parte, había trabajado de 1959 a 1967. El siguiente equipo había trabajado de 1967 a 1976, y luego vine yo, en 1977. Ninguno de los equipos anteriores había visto resultado alguno, lo cual resultaba muy difícil de entender.

Yo creía ser más inteligente, y que Dios me ayudaría más, y encontraría su analogía redentora. Sí, yo encontraría la clave, el caballo de Troya que Dios había embebido en su cultura, yo haría que ellos sacasen a la luz todas sus creencias espirituales y descubriesen que en realidad eran religiosos.

Pero también leí lo que contaron los primeros misioneros católicos que trabajaron con los pirahã en 1784 y que terminaron abandonándoles pocos años después como uno de los pueblos más recalcitrantes que jamás habían encontrado en toda la Amazonia.

Al llegar a la zona, la cultura no parece demasiado impresionante. Mi primera impresión fue que parecían un puñado de personas yendo a acampar. La mayor parte del día la pasaban echados por ahí. No vi mucho ritual. No vi que se pintaran el cuerpo, que se decoraran con plumas ni nada parecido. No había ido aún con ellos a la selva, lo cual fue muy revelador para mí sobre su cultura. Superficialmente, parecían llanamente una comuna de hippies viviendo en el Amazonas, excepto que trabajaban mucho menos que la gente de otras comunidades que había visto.

Los pirahã son muy buenos pescando. Cuando vi una peli de Indiana Jones por primera vez, dije que eso era ridículo, porque un indio persiguiendo a Jones lo habría acribillado a flechazos, ni qué decir de un grupo entero de indios. Nunca he visto a un hombre pirahã fallar en un flechazo hacia nada contra lo que haya disparado. Los he acompañado al ir de caza o de pesca, y los he visto subir a su canoa, adentrarse en el río, disparar tres veces consecutivas y sacar tres peces del agua con su arco y su flecha. Son asombrosamente buenos en lo que hacen.

Como son tan buenos en estas actividades y viven en un lugar fantástico — el río Maici con 300,000 hectáreas para su propia reserva, que yo mismo ayudé a demarcar — son capaces de proveer para sí mismos. Diría que la persona promedio trabaja 15 horas a la semana para ganarse la vida, y eso les basta para comer bien. Como sabéis, la dieta de los cazadores-recolectores es mejor que la nuestra. Su comida es, a grandes rasgos, mejor, más variada y más sana que la de los que vivimos de la agricultura. De hecho, mi amigo Jared Diamond ha escrito un libro llamado Armas, gérmenes y acero (Guns, Germs, and Steel), en el que habla del lado oscuro de la agricultura en el desarrollo de muchas sociedades humanas.

La manera en la que viven los pirahã no es idílica, pero casi. Sólo hay que ser de piel resistente para poder soportar las picaduras de insectos y cosas así, pero ellos la tienen, así que es diferente.

Bueno, pues tenía que hablarles de Dios. A medida que progresaba en el idioma, recuerdo que una vez me entusiasmé cuando un niño pirahã llegó a la aldea, y al preguntar sobre él, alguien me dijo: "Baíxi hi hoagí xibíibihai", y me di cuenta de que eso significaba "Su padre envió a su hijo".

Pensé "¡Oh! esta frase será muy útil para mis traducciones". Paulatinamente me hice más hábil traduciendo partes de la Biblia, y una noche les leí mi traducción parcial del Evangelio según San Juan, y después les di mi testimonio. — Cualquiera de vosotros que tenga el lazo más remoto con la iglesia cristiana sabrá que un testimonio es, supuestamente, algo poderoso. Uno habla de que alguna vez estuvo ciego, pero abrió los ojos y pudo ver; de la mala vida que llevaba, y cómo pasó a ser la buena persona que es hoy.

Les di mi testimonio y les conté de cuando mi madrastra se suicidó. Cuando terminé, empezaron a reírse a carcajadas. Les pregunté de qué se reían; me sentí realmente herido. "¿Por qué la risa?". Ellos simplemente respondieron "¡Nosotros no nos suicidamos! ¿Vosotros sí? ¿Qué es esto?"


Me di cuenta de que no tienen una palabra para "preocupación", no tienen ningún concepto de depresión, no sufren de esquizofrenia ni de otra multitud de problemas de salud mental, y además tratan muy bien a toda la gente. Si alguien tiene alguna discapacidad — y, que yo sepa, sólo son físicas — cuidan muy bien de él. Cuando alguien envejece, lo alimentan.

Recuerdo a un hombre que era demasiado viejo para desplazarse. No podía cazar. Ni siquiera podía recoger leña. Los demás le llevaban comida todas las noches y le ayudaban a masticarla, incluso le ayudaban moviendo su mandíbula. Les dije "¿No os molesta llevarle comida? él no hace nada"; a lo cual respondieron "Cuando yo era un niño, él ponía comida en mi boca y cuidaba de mí, y ahora él es viejo y yo cuido de él".

Pude notar que no almacenaban comida. Saben cómo ahumar y salar carne, pero casi nunca lo hacen. Cuando llevan comida, la comparten con todos. Le pregunté a uno de ellos
— "¿No quieres guardar carne para mañana?"
— "Yo guardo la carne en la barriga de mi hermano. Ahí es donde la dejo. La guardo con mis amigos".

Ellos tenían muchos valores para los que no estaba preparado, y que en realidad suenan a valores que mucha gente religiosa se adjudica, o aspira a tener. Y, sin embargo, ellos los tenían.

Después tuve que empezar a conocer su sistema de creencias. Mi interés por la antropología y la lingüística estaba despertando, y yo quería conocer sus mitos de la creación. Puede que sepáis que el gran antropólogo francés Claude Lévi-Strauss murió el 30 de octubre de 2009, a los 100 años de edad. Yo le escribí un obituario. Él trabajó en Brasil, en lugares muy cercanos a donde vivían los pirahã. De hecho, trabajó con una tribu que los pirahã conocen. Una de las ideas propuestas por Lévi-Strauss y muchos otros antropólogos es que los mitos de la creación son universales. En realidad tienen maneras de interpretarlo, y teorías de mitos de la creación (y mitos en general) acerca de series de oposiciones.

No podía esperar a saber cómo era el mito de la creación de los pirahã, de modo que pregunté:
— "¿Cómo era el mundo hace mucho tiempo, antes de que hubiera pirahã? ¿Quién hizo los árboles y el agua?"
— "¿Qué?"
— "¿Quién hizo los árboles y quién hizo el agua?"
— "Nadie hizo los árboles y nadie hizo el agua. Sólo son árboles y agua".
— "...pero, tú sabes, hace mucho tiempo, cuando no había árboles"
— "¿Viste un tiempo en el que no había árboles?"
— "No, pero ¿acaso tus padres..."
— "Nosotros no hablamos de eso. No, los árboles siempre han estado aquí, y el agua también, a menos que sepas que alguna vez no lo estuvieron."

Después de esta conversación pensé "Bueno, quizá este chico simplemente es alguien inusual; encontraré a alguien más"; de modo que hablé con persona tras persona en la aldea, y nadie me pudo decir nada acerca de un mito de la creación...

...Hasta que finalmente encontré un chico que empezó a hablarme de la creación. Me dijo "Hace mucho tiempo hubo un gran espíritu, y él es nuestro espíritu celestial; él es el espíritu que está en alto, y él tenía otro espíritu que trabajaba para él, algo así como su hijo. Él le envió, y le dijo que crease cosas y viviese en la tierra."

Pensé "¡Vaya! voy por buen camino. He encontrado la historia que buscaba". Sin embargo, resultó ser que este chico había sido el asistente de traducción de los misioneros que me antecedieron, y sólo me estaba diciendo lo que yo quería escuchar.

Le dije a varios antropólogos que creía que éste era el primer grupo del que tengo conocimiento que no tiene un mito de la creación. Creo que hay más. De hecho, creo que muchas de las cosas que he dicho de los pirahã también resultarán ser ciertas de otros grupos.

Hay varios antropólogos que han querido estudiar a los pirahã. Uno de ellos, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, fue a la aldea. Él no hablaba la lengua pirahã. Le di una cinta en esta lengua, presentándole a la gente. Él seguía creyendo que debían tener un mito de la creación; y seis meses después, vino a mi casa en São Paulo, y dijo:
— "Encontré el mito de la creación. Estabas equivocado".
— "Muy bien. Escuchémoslo".

Comenzamos a reproducir la cinta. Él dijo "¿Qué fue lo primero que se hizo?" — Lo dijo en portugués, pero también intentó usar frases en pirahã que yo le había enseñado. — Sólo hay silencio, así que vuelve a decir "¿Qué fue primero?", y entonces se escucha una voz de fondo de alguien que grita hacia quien está grabando "¡Plátanos!"

Después de que este chico dice "¡Plátanos!" el antropólogo pregunta "¿Qué fue después?", a lo cual alguien grita "¡Monos!", y así continúan recitando una lista de cosas sin relación. Después comienzan a hablar muy rápido, lo cual hace que el antropólogo piense "Bueno, les tomó algo de tiempo, pero finalmente me están contando su historia, así que se la mostraré a Dan para que la traduzca".

Luego, los pirahã dijeron "Hey, Dan, él dice que tú nos estás escuchando. Así que, cuando regreses, trae fósforos y anzuelos, que los necesitamos".

No necesitan muchas cosas de fuera, pero en esa ocasión me dieron una lista de cosas que necesitaban, y ese fue su mito de la creación.

¿Por qué los pirahã no tienen mitos?

¿Qué podemos concluir de esto? Algunos tratan de explicar la ausencia de mitos de la creación pirahã diciendo que su cultura fue destruida por los europeos que vinieron a conquistarlos. Bueno, es cierto que el genocidio más grande en el mundo del que tengo conocimiento es lo ocurrido a los indígenas de Norte y Sudamérica, donde quizá hasta un 98% de la población fue destruida por enfermedades y asesinato directo, aunque la mayoría por enfermedades. En el libro 1491, el cual recomiendo ampliamente, y que trata sobre el continente americano antes de la llegada de los europeos, hay evidencia real de que la civilización más antigua del mundo no es Sumeria, en Mesopotamia, sino Guatemala, y que las primeras civilizaciones importantes pudieron haber sido construidas por los indígenas del continente americano.

Además, el libro contiene evidencia de que el maíz, el cual es probablemente el mayor "invento" de la historia humana, viene de los mayas. Muchas cosas, por ejemplo más del 50% de los alimentos que consumimos, incluyendo uno de mis favoritos, chiles picantes, vienen de los indígenas americanos. Así que hubo un trauma en estas culturas, que fueron profundamente afectadas por el mundo exterior. Sin embargo, no está clara la relevancia de esto cuando se trata de encontrar un grupo que actualmente no tenga mitos de la creación, pues los pirahã han sido descritos por misioneros y viajeros por alrededor de 300 años; y, que yo sepa, no han prácticamente no han cambiado desde entonces. Así que, aparentemente, nunca han tenido mitos de la creación. Nadie menciona nada de mitos de la creación.

Si se les pregunta sobre Dios, no lo entienden, aunque se traduzca la pregunta. Recuerdo otro misionero que vino, creyó innecesario aprender el idioma, y usó una mezcla de portugués con nheengatu (un idioma que solía hablarse en el área, y del cual los pirahã recuerdan un poco), y predicó un sermón cuando yo no me encontraba.

A mi regreso, un chico pirahã dijo:
— "Quería ir al pueblo, pero ya no. Quería ver cómo vivían los brasileños, pero ya no quiero ir al pueblo"
— "¿Por qué no?"
— "Bueno, es que vino un chico que me dijo que un tipo que era Dios y Jesús quería que yo fuera al pueblo, y que luego me pondrían en un edificio del que no podría salir, y que después me matarían y me llevarían al cielo"

Así fue como este chico interpretó la ida a la iglesia y después al cielo. Y, de cualquier modo, él no sabía lo que era el cielo.

Mencionaré otro aspecto muy interesante de la visión del universo que tienen los pirahã. Recuerdo que una vez miré hacia el suelo, y me dijeron la palabra para suelo, "bigí", y luego para la frase "el suelo está mojado", "Bigí xihoíi". Después miré hacia el cielo y pregunté a los pirahã "¿cómo se llama eso?". "Bigí". Vaya...sonaba exactamente igual que la palabra para "suelo", y resultó que, efectivamente, lo era. Y "cielo nublado" es "Bigí xihoíi", exactamente igual que "suelo mojado".

Para los pirahã, el universo está hecho de capas, y nosotros simplemente somos habitantes de esta biosfera, delimitada por el suelo y el cielo, que sólo son barreras, por lo cual ambas se llaman "bigí". Podría haber entes de algún tipo allá arriba, pero no serían entes sobrenaturales, sino más bien como nosotros, a excepción de diferentes características de algún tipo. Y podría haber entes allá abajo, pero a los pirahã eso no les preocupa mucho, porque viven en el aquí y el ahora.

De hecho, comencé a darme cuenta de que no sólo no tienen mitos de la creación, sino que tienen el sistema de parentesco más simple conocido. Sólo tienen una palabra para "generación de arriba", sin distinción de género, "mi generación" (hermano, hermana, primo, tío, etc.), sin distinción de género, "generación de abajo", sin distinción de género; y dos palabras para hijo biológico e hija biológica. ¡Eso es todo! Ése es el sistema de parentesco de los pirahã.

No tienen palabras para los colores. Es decir, pueden describir los colores — y ven colores — pero más bien dirán "eso parece sangre", o "eso se parece a la planta de achiote", o "eso parece agua", o "eso no está maduro todavía", o "eso es transparente", o "eso se ve como si tuviera un ojo opaco". Y ésas son sus maneras de describir los colores. Además, no tienen palabras para designar números.

De hecho, el artículo que publiqué yo y otros trés coautores en el diario científico Cognition fue elegido el año pasado por la revista Discover como una de las 100 mejores historias con valor científico, simplemente porque era la primera vez que se había documentado un grupo humano sin números, ni siquiera el número 1. Estoy seguro de que hay otros, pero ésta fue la primera vez que fue documentado. No tienen cuantificadores, así que no tienen una palabra que signifique "todos", pero tienen una palabra que significa "mucho de algo".

En realidad, nosotros no usamos la palabra "todos" en su sentido más preciso. Si tu hijo o hija quiere ir a una fiesta y te dice "¡pero, mamá, todos irán a la fiesta!", en realidad no se refieren a "todos", sino a la gente que conocen y consideran relevante; y entonces podemos hacer uso del sentido literal de la palabra para negar la petición de nuestro hijo con gracia (aunque nuestros hijos no le encuentren gracia alguna), diciéndole "no todos irán, porque tú no lo harás".

Los pirahã no tienen muchas características que hubiésemos esperado que tuvieran. Su lengua puede ser silbada o tarareada, no tienen que usar consonantes o vocales, y no tienen mitos de la creación.

Reflexioné al respecto durante muchos años, y finalmente decidí proponer una hipótesis que ha despertado mucha controversia. Mucha gente me ha vilipendiado debido a ella, pero también tengo gente de mi lado; todo depende de sus creencias antes de escuchar la hipótesis.

Uno de los valores más importantes en la cultura pirahã es lo que yo llamo "inmediatez de la experiencia". Al estudiar sus historias, se ve que ellos no hablan de lo que ocurrirá. Puede que hablen de lo que harán mañana en base a lo que estén haciendo hoy, pero no hablan del futuro distante, ni del pasado distante. Todas sus historias y canciones tienen que ver con lo que hicieron y/o vieron hoy. No hacen una gran distinción entre sus sueños y sus experiencias regulares. Es decir, no piensan que los sueños son experiencias regulares, pero son una experiencia al fin y al cabo, y no hablan de ellas como si fueran demasiado diferentes.

¿Por qué no tienen palabras para los colores o los números? Porque éstas generalizan y comprenden cosas que van más allá de la inmediatez de la experiencia. No tienen mitos de la creación porque ciertamente es algo que nunca han experimentado. ¿Por qué hablarías de algo que no puedes experimentar? De modo que su lengua tiene sufijos al final de los verbos, que indican si lo que están diciendo lo vieron, lo escucharon o lo dedujeron. La evidencia es muy importante para ellos. Son, como cierto filósofo dijo alguna vez, los empiricistas supremos.

A pesar de todo ello, todavía no estaba listo para rendirme. Quería llegar al fondo de esto, y sentía que si me esforzaba lo suficiente, lograría encontrar su analogía redentora; así que, una mañana, alrededor de las 10AM, me encontraba sentado, tomando café con un grupo de hombres de la aldea. Les encanta el café dulce. Lo que más les gusta es el azúcar a la cual se le puede agregar tan poco café como uno desee.

Uno de los chicos dijo: "Oye, Dan, quiero hablar contigo. Has estado aquí por mucho tiempo, y sabemos que te gusta mucho este lugar. Es por eso que has venido aquí, porque éste es un bello lugar. Tenemos muchos peces, y eso no lo tienes en Estados Unidos".

Dijo "Tienes que saber que ya ha habido mucha gente que ha venido a hablarnos de Jesús. Hubo alguien que nos contó de Jesús, después vino otro, y ahora tú estás aquí, hablándonos de Jesús; y realmente nos agradas, pero no somos estadounidenses y no queremos saber de Jesús. Nos gusta beber, nos gusta pasarla bien, y nos gusta, tú sabes..." (el equivalente a múltiples parejas sexuales es la manera en que se mencionó, y esto aplica para ambos géneros).

Prosiguió: "Así que no queremos oír más sobre eso. Puedes quedarte. Nos agradas, y nos agradan tus hijos, pero no queremos oír más de Jesús o Dios o cualquier otra cosa así. Estamos hartos de eso." De modo que sentí que, bueno, no querían escuchar más del asunto, y por tanto no debía hablarles más del asunto.

Me mudé a otra aldea donde se hablaba la misma lengua. Había estado allí por varios años y les había mostrado diapositivas. Muchos grupos indígenas como los pirahã no distinguen entre ficción y realidad. El teatro no forma parte de sus tradiciones, y si se les muestra una diapositiva o una película de Jesús, ellos piensan que es real. Por esta razón, podría decirse que mostrarles estas cosas es engañoso. Provienes de otra cultura, con todo este dinero y acceso a electricidad y aviones, y muchas cosas que se pueden hacer. La gente quiere complacerte. Ignoran de lo que eres capaz. Bien podrías bombardearlos y exterminarlos.

De hecho, hace sólo tres años, tuve una conversación con un chico pirahã:
— "Dan, ¿los estadounidenses mueren?"
— "Sí, morimos. ¿por qué?"
— "Porque eres muy viejo, y todavía no has muerto"
— "No soy tan viejo"
— "Sí, lo eres. Eres muy viejo"

No quise que hiciera una investigación empírica de la posibilidad, pero cuando les muestras estas cosas, y les dices lo que crees, ellos creen que tienes una buena razón para decirlo.

En la otra aldea, tuve una conversación con unos hombres
— "Dan, cuéntanos más sobre Jesús. ¿es moreno, como nosotros, o blanco, como tú? ¿qué tan alto es? ¿qué clase de cosas sabe hacer? ¿le gusta cazar y pescar, o qué hace?"
— "Bueno...no lo sé. No sé si es blanco o moreno. Nunca lo he visto"
— "¿Nunca lo has visto?"
— "No"
— "Bueno, entonces tu padre lo vio" [porque puedes dar información que te alguien te dijo cuando estaba vivo]
— "No. Mi padre nunca lo vio"
— "Entonces ¿quién lo vio?"
— "Todos los que lo vieron están muertos. Fue hace mucho tiempo."
— "¿Por qué nos estás contando de este hombre, si nunca lo has visto, ni conoces a nadie que lo haya visto?"

Y esas son las dos formas básicas de evidencia de los pirahã.

Después de esto, traduje el Evangelio según San Marcos, y le pagué a un pirahã para que repitiese mi recitación del mismo, y lo grabé. Sonaba bastante natural. Añadí un poco de música. Me senté con un grupo de pirahã alrededor de una fogata, los del grupo estaban escuchando la grabación, y supe que la entendían porque estaban haciendo preguntas. Luego preguntaron "¿Quién está hablando en esta cinta? Suena a la voz de Piihoataí". Les dije "Sí, es Piihoataí", y me respondieron "Él no cree en estas cosas, y jamás ha visto a Jesús". Y ahí acabó todo.

Mientras trabajaba con ellos, me puse a reflexionar. ¿Qué les estoy aportando? ¿Cuál es el mensaje que, se supone, debería darle a esta gente? ¿que están perdidos? Ellos no se sentirán perdidos. Mi profesor de evangelismo en la escuela bíblica alguna vez dijo que "hay que hacer que se encuentren perdidos antes de poder salvarlos".

Es por eso que David Livingstone, cuando fue a África como misionero, dijo que el primer paso para una misión exitosa es la destrucción de la cultura local. Hay que destruirla con capitalismo, pues al crearles un deseo por los bienes occidentales, se darán cuenta de lo insignificantes que son, y entonces escucharán lo que el misionero tiene que decir sobre Dios. Y ésta es, por cierto, una estrategia efectiva.

Evangelizar a los traumatizados

El movimiento de crecimiento de la iglesia al que me he referido anteriormente es también un movimiento en los misioneros, entre misioneros, y dice que los grupos con más posibilidades de responder al mensaje son aquéllos que han sido traumatizados, y que, por lo tanto, ésos deben ser los lugares en los que te debes concentrar, entre grupos traumatizados, y luego darles el mensaje del Evangelio.

No es de sorprender. Si las personas se encuentran tristes y desamparadas, y llega alguien rico y poderoso, diciéndoles "así es como me hice rico y poderoso", probablemente lo creerán. Pero, a diferencia de esta situación, lo que yo le decía a los pirahã no encajaba, y esto resultó cada vez más evidente a medida que pasaba el tiempo. Yo era simplemente irrelevante. No, de hecho, era más que un sentimiento de irrelevancia. Era un sentimiento de blasfemia, de que estaba profanando algo muy bello al decirles que tenía acceso a las pruebas que ellos necesitaban, cuando claramente no lo tenía.

A través de los años, he llevado a mucha gente con los pirahã, para hacer investigación de varios tipos. El hecho de que no tengan números ni cuantificadores ha llamado la atención de mucha gente. En 2007, llevé a gente del departamento de ciencias cognitivas del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Mientras nos encontrábamos ahí, uno de ellos, que fue mi primer estudiante de doctorado, y ahora es profesor, me dijo:
— "Esta gente parece ser la más feliz que he visto en mi vida"
— "Sí, bueno, pero ¿cómo mides la felicidad? Yo también creo que son los más felices, pero cuando lo menciono a otros, me dicen que eso es ridículo. ¿Cómo determinas si son o no los más felices?"
— "Como buenos psicólogos, medimos el tiempo que pasan riendo y sonriendo, y lo comparamos con el tiempo que la gente de otras culturas pasa riendo y sonriendo"

Probablemente, éste no sea tan un indicador tan malo. Como uno de ellos dijo, "no ha pasado alguna vez en que observe a esta gente y la mayoría no se vean felices".

Cuando el grupo de gente que llevé comenzó a hacer el documental, vimos a todos estos pirahã en la playa, básicamente sólo descansando y charlando. Alguien del grupo de científicos dijo "no percibo que haya mucha angustia aquí".

¿Qué tan probable es que haya más grupos así? ¿qué lecciones podemos aprender de los pirahã? Bueno, en primer lugar, los pirahã son felices sin dios, lo cual contradice muchas de las predicciones hechas no sólo por religiosos, sino por antropólogos, que creen que los dioses son un ingrediente esencial en cualquier cultura. Eso es falso. Hay culturas que viven bien sin ningún concepto de dios.

Los pirahã tienen muy poca coerción en su cultura. No le dicen a otros qué hacer. Un adulto no le dice a otro lo que tiene que hacer. Sí que hay expectativas, y cuando éstas son violadas pueden ser compensadas de varias maneras. Por ejemplo, la mayoría de los pirahã son promiscuos durante la luna llena. Caminan en círculos. Lo que hacen podría llamarse 'danza', pero es básicamente caminar en círculos, cantando y pasándola bien.

Un día, fui con un hombre, para practicar el idioma. Llegué a su choza sin prestar mucha atención a lo que sucedía, y le dije "¿Puedes trabajar conmigo?". La cabeza del hombre reposaba sobre el regazo de su esposa. Se levantó un poco, pero la esposa lo tenía agarrado por los pelos, de modo que bajó la cabeza del marido y le propinó un porrazo con un palo.

El hombre sonrió y me dijo "No puedo ir hoy. Tengo que quedarme aquí". Le pregunté por qué, y me dijo "Oh, no lo sé". Salí de la choza y le pregunté a otro chico por qué la esposa de ese hombre lo había golpeado en la cabeza, y me respondió "Es que, anoche, él estaba con otra mujer, así que hoy él tiene que quedarse ahí, sin moverse". Y eso fue todo, ése fue el castigo.

No hay matrimonio y no hay divorcio. Si quieres casarte, te retiras con alguien por varios días, y al momento que regresas con tu pareja, ya estás casado, y si ya tenías pareja, esto también es el divorcio, y eso es todo. No hay más que hacer, no hay que pagar nada a nadie, no hay nada que decir, y tu anterior pareja, si lloró, gritó y se quejó cuando te retiraste hace varios días, ya se ha compuesto para el momento en que regresas.

Los pirahã tienen maneras muy interesantes de lidiar con sus problemas. Son individualistas. Todas las personas son responsables de ellas mismas, pero si alguien no puede valerse por sí mismo, los demás cuidarán de él. Los niños son prácticamente independientes cuando llegan a los 9 ó 10 años de edad. Para entonces, un chico sabe pescar muy bien, y no necesita que su padre lo alimente. Él obedecerá a su padre si le da la gana, que es el caso la mayoría del tiempo, pues su padre puede pescar más peces que él, y compartirá peces con él.

Pero los niños son criados por toda la aldea. Si los padres se van, pueden llevarse a los hijos o dejarlos en la aldea, pero todos cuidan de ellos. Es una combinación muy interesante de individualismo y responsabilidad colectiva.

¿Hay más grupos así? Estoy casi seguro de que los hay. Creo que la mayoría de las descripciones etnográficas que se han hecho por los antropólogos a través de los siglos fueron por gente que tenía sus propios prejuicios. Siempre que vamos a alguna aldea, cargamos con prejuicios. Siempre que llevamos a cabo una investigación de este tipo, cargamos prejucios, sean teóricos, culturales o religiosos.

Encontramos antropólogos como Malinowski, el padre de la antropología moderna. Él llevaba dos tipos de diarios: uno para sus observaciones culturales y otro para sus reacciones personales. Él odiaba al pueblo con el que estaba trabajando, y hablaba pestes de ellos en su diario. Mantuvo separadas estas dos cosas en sus diarios, pero dudo que lo haya hecho en su mente.

Todos nosotros, seamos científicos o misioneros, cargamos con prejuicios a donde vayamos; pero, como dijo William James, la "variedad de la experiencia humana" es crucial para entender la naturaleza humana.

Una vida libre de culpa

He oído de muchos estudios y generalizaciones que hablan de lo que la religión puede hacer por nosotros. Por ejemplo, lo que acabamos de escuchar del profesor de Harvard que asegura que la religión puede mejorar esto o aquéllo. Pero necesitamos observar una multitud de culturas, tantas como sea posible; no sólo esta cultura europea que ha sido tremendamente afectada por 2000 años de cristianismo, y que ha dado lugar a este concepto que rara vez surge en la cultura pirahã — si es que alguna vez lo hace — que es el sentido de culpa.

Vivimos sintiéndonos culpables, y el cristianismo ofrece limpiar nuestra conciencia de dicha culpa. La religión ha hecho que nos perdamos, en muchos aspectos. Encontrar la salvación se ha convertido en la tarea de muchos estadounidenses, ya que esta culpabilidad y opresión religiosa les ha hecho creer que están perdidos, de una forma u otra.

Reflexionando sobre toda esta gente que había conocido, pensé que las lecciones más importantes de mi via las había aprendido al conocer gente que no era como yo. Intelectuales brasileños, personas de otras religiones, personas sin religión, o gente de otras culturas. Ésas fueron las lecciones que más me afectaron.

Cuando la BBC me pidió que expusiera, en menos de 60 segundos, una idea que cambiase el mundo, dije "vive una semana con desconocidos". Recomiendo ampliamente que viváis con desconocidos. Vosotros mismos. Tomaos una semana para ello. He escuchado hablar de este show llamado "intercambio de esposas", en el que varias mujeres se van una semana a vivir con desconocidos, más o menos...Pero lo que yo tengo en mente es una diferencia aún más profunda.

En especial si os sentís incómodos con cierto grupo, intentad quedaros una semana con ellos. Aprended de otra gente, y de cómo solucionan, a su manera, los problemas que del mundo.

Muchos de los problemas que la vida presenta son los mismos en todas las culturas. Es cierto que pueden variar, pero los problemas biológicos — supervivencia, felicidad, comida, vestido, vivienda — son universales. ¿Cómo se han resuelto en diferentes culturas?

Durante las fuertes tormentas amazónicas, muy comunes, las frágiles chozas de los pirahã quedan destruidas en la noche, a las tres de la madrugada, y todos quedan completamente empapados. ¿Qué es lo que uno oye cuando esto sucede? Risas. Todos ríen. Para ellos, ésto es lo más gracioso que les ha ocurrido. "¡El viento se llevó mi casa!" Y ¿qué hacen? se mudan a casa de alguien más.

Cuando estábamos haciendo el documental, todos ellos dormían en la playa. Era la estación seca, y sin embargo, hubo una gran tormenta, y no había refugio, porque habían venido a verme, y dormían en la playa. Supe exactamente lo que harían, pero no se lo dije a nadie. Subieron al barco en el que nos encontrábamos. Cien pirahã subieron al barco, despertando y asustando a todos. Fue gracioso. Y ellos no pueden entender por qué nos preocuparía perder una noche de sueño. ¡Simplemente duerme un poco más mañana! ¿cuál es el problema?

Ellos podrían construir casas más resistentes, saben hacerlo, pero eso requeriría más trabajo; y, ¿por qué desperdiciarían el tiempo en eso, cuando podrían estar pasando el rato con sus amigos?

Será muy difícil para un misionero ganar terreno con los pirahã. Aquí no hay analogía redentora. No hay Verbo que se haga carne y more entre nosotros. No hay niño de paz. Simplemente son lo que son, como resultado de un largo periodo de evolución.

Debo decir que su lengua no está emparentada con ninguna otra lengua conocida en el mundo. No sabemos de dónde vinieron, ni de dónde vino su lengua. Sólo sabemos que son muy, muy diferentes; pero es esa diferencia la que nos enseña algo sobre nosotros mismos, algo que no podríamos aprender de ninguna otra manera.

Aprendemos que no todas las cosas que creíamos universales lo son; ni todas las cosas que hacen feliz a la gente son necesarias para conseguir la felicidad, tampoco la idea de que el hecho de que alguien haya muerto en una cruz hace 2000 años, que nadie vio, ni nadie conoce a alguien que lo vio, tenga relevancia alguna, en modo alguno, en mi vida actual.

Aquí, el escepticismo de los pirahã nos puede dejar una valiosa lección.

Daniel Everett es el jefe del departamento de lenguas, literatura y culturas en la Universidad Estatal de Illinois. Everett fue al Amazonas por primera vez en 1977, como misionero. En su libro "No duermas, hay serpientes: Vida y lenguaje en la Amazonia" (Don't sleep, there are snakes: Life and Language in the Amazonian Jungle), nos cuenta cómo perdió su fe. Everett es el protagonista de dos documentales de la BBC, y está colaborando para un libreto de una película que — según dice — podría nunca realizarse.


Artículo original:
From Missionary to Atheist - The Pirahã: People Who Define Happiness Without God: Daniel Everett

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